Historia cómica del cine: lo mejor del cine universal de todos los tiempos envuelto en una sonrisa (José-Miguel Vila)

Historia cómica del cine: lo mejor del cine universal de todos los tiempos envuelto en una sonrisa (José-Miguel Vila)

Si el cine es, de por sí, el arte que ha universalizado el entretenimiento y la cultura, ahora un libro extremadamente ingenioso, divertido, amable, serio y riguroso a la vez, puede dar a los amantes, aficionados y estudiosos del séptimo arte una visión más rica, completa y particular sobre él. Se trata de ‘Historia cómica del cine’, de Enrique Gallud Jardiel, que acaba de publicar la editorial Verbum y que puede adquirirse en cualquier librería de nuestro país por 19,99 euros.

Los movimientos, los directores y las películas más interesantes de la historia del cine quedan aquí retratados por la aguda visión y el fino humor de un autor tan prolífico como inteligente, Enrique Gallud Jardiel (Valencia, 1958), que tiene en el mercado editorial más de cien títulos. Doctor en Filología Hispánica, profesor universitario y escritor, Gallud Jardiel pertenece a una familia de clara solera literaria, ya que es nieto de Jardiel Poncela, el gran humorista y dramaturgo español, y eso se le nota en cada una de las líneas que escribe.

Entre otros títulos, Gallud Jardiel es autor de ‘Historia estúpida de la literatura’, ‘Español para andar por casa’, ‘El discurso interminable y otros cuentos de humor’, ‘Grandes pelmazos de las letras universales’, ‘Libros que no querrás leer’, ‘Majaderos ilustres’, ‘El arte de hacer de todo’, ‘Séneca, Quevedo y otros plastas por el estilo’, ‘Escritores en pijama’, ‘Historia cómica de la literatura mundial’, ‘Historia cómica de España’, ‘Gamberradas literarias’, ‘Peliculeces’, ‘Viajes chapuceros y lugares espantosos’, ‘Escritos birriosos’, ‘Historia cómica del arte’ e ‘Historia cómica de la filosofía’.

Una mirada paródica

En ‘Historia cómica del cine’, Enrique Gallud reúne de forma rigurosa todos los elementos necesarios para conocer la evolución histórica de este arte, pero lo hace en forma de parodia (enseña tanto como deleita), un género en el que el escritor y profesor se ha especializado, y casi de forma natural, porque su mirada sobre toda manifestación cultural o literaria, no excluye en ningún caso el fino humor y la mirada condescendiente de alguien que ha hecho del amor por el conocimiento su forma de hacer mucho más llevadera la existencia.

El extenso rosario de cineastas, películas y movimientos cinematográficos de todos los países que más han aportado a la historia del cine que Gallud Jardiel ha reunido en este divertidísimo libro comienza por donde debe, es decir, por aquel aparato de Auguste y Louis Lumière que “funcionó a la perfección y dejó ver cosas que se movían, que era todo lo que se esperaba de él”. Aunque, a renglón seguido, añade también que “no faltaron esos majaderos inevitables en todo momento histórico que pronosticaron que aquel invento no tenía recorrido ni servía para maldita la cosa. Lo mismo dijo algún crítico prehistórico de la rueda, en su momento”.

Pero, a partir de aquí, el humorista y escritor no deja de mojarse en su intensa y ordenada síntesis de la historia del cine vista por su particular prisma. Comienza con el cine mudo, centrado exclusivamente en Europa y Estados Unidos hasta finales de la década de los años 20 del siglo pasado; continúa con el cine sonoro hasta los años 70, pasando por Hollywood y el cine hecho en Francia, Alemania, Italia, el cine escandinavo, y el del resto de Europa, incluyendo el de nuestro país, así como el de América Latina (México, Brasil y Argentina, fundamentalmente). Un cine, por cierto, con características bien distintas antes, durante y después de la II Guerra Mundial. Y no se olvida tampoco nuestro autor de hacer un recorrido por el cine japonés, chino e indio de los últimos 50 años, sin dejar de hablar de los nuevos rumbos que ha tomado el séptimo arte en Europa y Estados Unidos, volviendo a hacer un particular paseo por el cine español, en donde -a su juicio-, Luis García Berlanga es “nuestro director más divertido”.

Y cierra Enrique Gallud Jardiel su particular ‘Historia cómica del cine’ fijándose en Alejandro Amenábar, no porque tenga el propósito de anunciar públicamente intención de emular al director español cometiendo algún crimen, dentro o fuera de la gran pantalla, sino para comentar que “ha tenido el talento de aprenderse muy bien a Hitchcock y remedarlo en ‘Tesis’ (1996). Este triunfo le dio el dinero necesario para rodar ‘Los otros’ (2001), ya con más medios. Es un chico valiente, que se ha atrevido a reivindicar la eutanasia en ‘Mar adentro’ (2004) y a defender a la mujer en ‘Ágora’, biografía sobre Hipatia, una filósofa de la antigüedad cuya vida acabó como el rosario de la aurora. Esperamos que el éxito no se le suba la cabeza a este director y que siga haciendo las cosas regular de bien”.

Se trata, en definitiva, de una historia muy particular –tan detallada como divertida- sobre el poco más de un siglo de existencia del cine, un arte que ha revolucionado la cultura de nuestros días y con el que no han podido ni la televisión, ni internet. Esta ‘Historia cómica del cine’ puede ser un antídoto indispensable para sobrevivir a tanta cena, almuerzo y reunión familiar, profesional y social como se nos avecinan en las próximas fiestas de Navidad. La sonrisa, desde luego, está asegurada de principio a fin del divertido tratado cinematográfico.