Guardafaros

Guardafaros

Guardafaros es aquel que se ocupa del funcionamiento y mantenimiento de un faro. A estos profesionales también se les conoce por el nombre más coloquial de fareros. Es un oficio antiguo, hoy prácticamente desaparecido, pero que perdura en el imaginación de las gentes por sus connotaciones románticas. El guardafaros nos evoca siempre a un hombre solitario, de rostro curtido por el viento que deambula parsimonioso por la playa, con la pipa en la boca y rodeado de gaviotas. La realidad es diferente y los últimos en ejercer esta profesión han estado desprovistos de ese encanto literario. Hasta su nombre cambió y empezó a denominárseles ‘técnicos en señales marítimas’.

La labor del farero consistía en mantener viva la luz del faro que indicaba a los barcos la proximidad de la costa y los posibles peligros de los arrecifes. En la antigüedad se empleaban hogueras, que más tarde fueron sustituidas por lámparas de aceite. El farero las alimentaba y limpiaba las lentes. La electrificación de los faros hizo innecesaria la presencia física del farero y hoy en día su control es totalmente automático. Aunque los modernos sistemas de navegación por satélite los han hecho prácticamente innecesarios, se siguen empleando para la navegación nocturna, para verificar el posicionamiento en las cartas de navegación.

¿Sabías que la de guardafaros es una profesión antiquísima, pues se tienen datos de que ya existía en Egipto? ¿Que los guardafaron antiguos solían vivir en los mismos faros? ¿Que el famoso faro de Alejandría estaba formado por pirámides truncadas puestas unas sobre otras? ¿Que el faro podía ser una estatua, como en el caso del Coloso de Rodas?