Descripción
¿Existe mayor placer en esta vida que decir a los demás lo que tienen que hacer?
—Sí: decir a los demás lo que tienen que hacer, que no te hagan caso y que les salga todo mal. Vale, exceptuando eso. ¿Existe mayor placer? —Hm… ¿Comprar lo mismo que tu vecino pero más barato? Está bien, o mal, o lo que sea. Exceptuando eso.
—Hm… ¿Encontrarte en la calle por la tarde a tu amante y a su marido y estrecharle efusivamente la mano a este?
Vale. La culpa es mía por preguntar… ¡No, no existe mayor placer! Y de ahí que muchos sufran en silencio al no poder meterse en los libros para aconsejar, reprender, animar, convencer o disuadir a Hamlet, Robinson Crusoe, Guillermo Tell, Don Juan Tenorio, Frankenstein, Cyrano de Bergerac, Raskólnikov, Don Quijote o a los personajes de La Ilíada y El nombre de la rosa.
Para remediar esta injusticia, el negro literario de Enr… Quiero decir: el literato Enrique Gallud Jardiel, negro por tomar el sol en las playas de Cancún gracias a sus miles de lectores y a un mecenas (al que, de paso, le deseamos todo lo mejor durante su estancia en el frenopático); digo que Enrique Gallud Jardiel ha escrito este libro para hacer justicia a los lectores y con el fin de mejorar lo pigre de estas famosas historias.
¿El resultado? ¡Pasen y lean!
Si eres virtuoso, las gentes te elogiarán durante cinco minutos y se burlarán de ti el resto de tu vida.